¿CÓMO CONTAR UN CUENTO?

Para contarle un cuento a nuestros pequeños, tenemos dos formas de hacerlo: la narración y la interpretación. Los  niños escuchan mucho más atentamente, y con más gusto, un cuento interpretado que un cuento leído.

En el cuento leído, el narrador es un simple transmisor, mientras que en el cuento interpretado un verdadero emisor, con lo que adquiere un papel protagonista. A continuación se van a explicar las diferencias que existen entre estas dos formas de hacer llegar la historia a nuestros niños y niñas.

El cuento leído.

  • Que el relato este situado en un marco concreto y estable (un bosque, un castillo, un país…). Esto les dará seguridad y centrará su atención.
  • Que tenga rimas. Por ejemplo: <<Soplaré y soplaré, y la casa derribaré>>.
  • Que el relato sea ternario (3 situaciones, 3 personajes, etc). Este número es mágico para los pequeños; representa una cantidad, pero es controlable para su capacidad. Ej: Los 3 cerditos, Aladin, Los 3 ositos y Ricitos de Oro.
  • Que el cuento contenga descripciones que le vaya  despertando sensaciones (risa, tristeza, gusto, aprensión, etc.)
  • Que tenga un final deseado, el cual satisfaga las expectativas del niño/a. El final feliz siempre es el más esperado.
  • La espontaneidad y naturalidad.
  • El uso de un vocabulario y unas construcciones gramaticales adecuadas a la edad de los niños. El uso de un lenguaje simple y claro favorecerá la comprensión y evitara el cansancio.
  • Su capacidad para hacer hincapié en los detalles, descripciones  o explicaciones minuciosas, de manera que el niño pueda visualizar mentalmente las escenas. Siempre teniendo en cuenta que no podemos abusar de ellas, si no la historia se haría demasiado larga para la atención de los niños.
  • La modulación de su voz  para interpretar  distintos personajes.
  • El uso de onomatopeyas, gestos y movimientos para ayudar a  la comprensión de la historia.
  • Hacer participar a los niños. Este es uno de los aspectos más importantes, los niños disfrutan muchísimo participando en las historias, ayudando a los personajes a realizar sus hazañas. Además es la mejor manera de mantener su atención.
  • Si estamos narrando un cuento, es importante que todos los niños siempre visualicen al narrador. Cuando tenemos muchos niños a los que dirigirnos, es recomendable que se sienten en semicírculo. En el caso de que se trate de un libro leído, el niño en todo momento tiene que ver el libro, las ilustraciones y ayudar a la persona que le está contando el cuento a pasar las paginas.
  • Hay que mantener el silencio, la calma y el orden.
  • No se debe tener prisa y hay que saber  disfrutar del momento. 

Puede ser considerada la fase previa al inicio de la lectura autónoma por parte del propio niño.


La persona adulta hace de intermediaria entre el libro y el niño/a y esta labor de intermediación posee un valor importantísimo, ya que, aunque  en nuestros días, es delegada con frecuencia a fuentes impersonales como CD o los altavoces del ordenador, la voz y la proximidad de la persona adulta son insustituibles porque le transmiten un clímax íntimo y afectivo, por lo que nada para los peques como escuchar un cuento de la voz de sus padres.


Se deben tener en cuenta los siguientes consejos:

La lectura del cuento permite que el niño/a se vaya familiarizando con el libro y vaya descubriendo cuantos buenos ratos puede brindarle este compañero. Además los libros de cuentos infantiles van acompañados de imágenes que ayudan a la comprensión y al disfrute de la historia.

El cuento interpretado.

Cuando se narra un cuento  en lugar de leerlo, el contenido del cuento se adapta mejor a la realidad de los pequeños, a sus circunstancias, capacidades y vocabulario.

En este caso, el cuento se enriquece con la interpretación del narrador y se crea una atmósfera de relación encantada entre el que narra y el que recibe  la narración. La historia se convierte en algo personalizado e irrepetible.

Para conseguir mantener esta tensión narrativa que conserva con su magia la atención del niño, será  necesaria la presencia de algunos elementos y recursos expresivos, que vamos a explicar a continuación.

El papel de la narradora o el narrador.

Una vez elegido el cuento, la clave para una buena narración radica en la persona que vaya a contarlo.

Esta persona ha de saber captar los intereses y los sentimientos de los niños creando un ambiente de complicidad. Algunos recursos que debemos utilizar son:

Entorno favorable

Para obtener un mayor provecho del cuento, es preciso  contarlo en un entorno  adecuado y agradable.

Se deben tener en cuenta los siguientes consejos:

  • Si estamos narrando un cuento, es importante que todos los niños siempre visualicen al narrador. Cuando tenemos muchos niños a los que dirigirnos, es recomendable que se sienten en semicírculo. En el caso de que se trate de un libro leído, el niño en todo momento tiene que ver el libro, las ilustraciones y ayudar a la persona que le está contando el cuento a pasar las paginas.
  • Hay que mantener el silencio, la calma y el orden.
  • No se debe tener prisa y hay que saber  disfrutar del momento.